21 min de lectura31 de Octubre, 2026

La Ergotioneína y el Transportador OCTN1: La Vitamina de la Longevidad en Setas Silvestres y su Preservación Culinaria

Mayra - Chef Ejecutiva
José Ignacio - Editor Gastronómico
Mayra & José IgnacioCocineros & Creadores de MomenFress
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Presentación Editorial — La Ergotioneína y el Transportador OCTN1: La Vitamina de la Longevidad en Setas Silvestres y su Preservación Culinaria
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En los confines de la bioquímica nutricional contemporánea, pocos descubrimientos han transformado de manera tan radical nuestra concepción de los micronutrientes como la elucidación de la L-ergotioneína (2-mercaptohistidina trimetilbetaína). Catalogada con creciente consenso científico bajo el apelativo de «vitamina de la longevidad» —una categoría postulada por el célebre bioquímico Bruce Ames para aquellos compuestos que, si bien no provocan una deficiencia patológica inmediata a corto plazo, resultan imprescindibles para prevenir el deterioro celular prematuro y optimizar el envejecimiento saludable—, esta molécula azufrada de estructura única posee una íntima e indisociable afinidad con el reino de los hongos.

A diferencia de los antioxidantes ubicuos de la dieta como la vitamina C o los tocoferoles, la ergotioneína no vaga por el torrente sanguíneo a merced de una difusión pasiva aleatoria. En el año 2005, el equipo liderado por Dirk Gründemann identificó un hito fisiológico trascendental: los mamíferos albergamos en nuestro código genético un transportador transmembrana altamente específico y genéticamente conservado, denominado OCTN1 (codificado por el gen SLC22A4). Este transportador actúa como una esclusa molecular exclusiva que captura activamente la ergotioneína circulante para redirigirla con avidez matemática hacia las células y orgánulos sometidos a un estrés metabólico extremo, tales como los eritrocitos, los hepatocitos, el endotelio vascular y, muy singularmente, la matriz mitocondrial interna.

No obstante, los seres humanos y los animales superiores carecemos por completo de las enzimas necesarias para biosintetizar este metabolito protector; nuestra reserva tisular depende íntegramente de la ingestión dietética. Y es en este punto donde la alta gastronomía y la ciencia de los alimentos se entrelazan de forma sublime. Las setas silvestres y de cultivo —desde el venerado Boletus edulis hasta las setas de ostra (Pleurotus ostreatus) y el hongo maitake (Grifola frondosa)— constituyen las fuentes naturales más opulentas y concentradas de ergotioneína en el planeta. Comprender los mecanismos fisicoquímicos que rigen su estabilidad térmica, su solubilidad en medios acuosos y lipídicos y su cinética de extracción culinaria se convierte en una herramienta decisiva para transformar el placer de la cocina en una estrategia de medicina preventiva de vanguardia.

Ficha Nutricional Avanzada

Ficha de Valor Nutricional & Evidencia Científica

Patrón Dietético

Nutrición celular antioxidante y modulación del envejecimiento biológico mediante micoproductos

Nutrientes Clave

L-Ergotioneína (ET), transportador SLC22A4 (OCTN1), glutatión intracelular, beta-glucanos y ergosterol

Impacto Metabólico

Secuestro selectivo de radicales hidroxilo, protección del ADN mitocondrial, mitigación del estrés oxidativo y freno a la senescencia celular

Evidencia Científica

Ensayos clínicos aleatorizados, modelos celulares de transporte transmembrana y cohortes prospectivas de biomarcadores de longevidad (Ames B., Halliwell B., Beelman R.)

SECCIÓN 01

La Arquitectura Molecular de la L-Ergotioneína y el Transportador OCTN1

Para desentrañar el poder citoprotector de la L-ergotioneína, es imperativo sumergirse en su peculiar estructura físico-química. Se trata de un derivado trimetilado del aminoácido histidina que porta un átomo de azufre unido al anillo imidazólico. A diferencia de otros tioles biológicos comunes como el glutatión o la cisteína, la ergotioneína coexiste en solución en un equilibrio tautomérico donde predomina de forma casi absoluta la forma tionona sobre la forma tiol libre a pH fisiológico. Esta singularidad cuántica confiere a la molécula una estabilidad química excepcional: es notablemente resistente a la autooxidación catalizada por metales bivalentes como el hierro (Fe²⁺) y el cobre (Cu²⁺), permaneciendo intacta en entornos donde otros antioxidantes se degradan en minutos.

El descubrimiento del transportador OCTN1 (Organic Cation/Carnitine Transporter 1) representó una revolución en la fisiología molecular. Lejos de ser un transportador secundario o promiscuo de xenobióticos, el OCTN1 exhibe una constante de afinidad (Km) asombrosamente baja por la ergotioneína (alrededor de 1,6 a 2,5 µM), multiplicando su velocidad de transporte por más de cien veces respecto a otros sustratos como la carnitina. Las células endoteliales, las neuronas, los macrófagos y las células epiteliales de la médula ósea expresan densidades elevadas de este canal, demostrando que la evolución seleccionó y retuvo este mecanismo genético durante más de cien millones de años para garantizar el abastecimiento tisular continuo de esta molécula protectora.

Dentro de la célula, la distribución de la ergotioneína no es homogénea. Se acumula preferentemente en el interior de las mitocondrias, el epicentro metabólico donde se genera la mayor parte de las especies reactivas de oxígeno (ROS) como subproducto del transporte de electrones para la síntesis de trifosfato de adenosina (ATP). Al neutralizar con precisión quirúrgica el catión radical hidroperoxilo, el ácido hipocloroso y el anión peroxinitrito, la ergotioneína salvaguarda la integridad de las crestas mitocondriales, previene la peroxidación lipídica de la cardiolipina y frena de manera decisiva la fragmentación del ADN mitocondrial, un fenómeno directamente correlacionado con la senescencia y la muerte celular programada.

La preservación de este equilibrio es crucial en tejidos con alta demanda energética. Diversos estudios han puesto de manifiesto que las células que carecen del transportador OCTN1 experimentan una tasa sustancialmente mayor de daño oxidativo al ADN mitocondrial y sufren estrés replicativo precoz. Por consiguiente, asegurar un flujo regular de ergotioneína exógena a través del epitelio intestinal —donde también se expresa activamente el OCTN1 para su absorción luminal— constituye el primer paso ineludible para mantener la homeostasis celular sistémica.

La Arquitectura Molecular de la L-Ergotioneína y el Transportador OCTN1 - imagen 1
SECCIÓN 02

Micología y Biodiversidad: Gradientes de Concentración en el Reino Fungi

El reino de los hongos es el verdadero demiurgo de la síntesis de ergotioneína en la naturaleza. Únicamente ciertas especies de actinobacterias filamentosas, micobacterias y hongos superiores poseen la dotación enzimática completa —incluidas las enzimas clave EgtB, EgtC y EgtD— para transformar la L-histidina, la S-adenosilmetionina y la cisteína en este preciado metabolito. Las plantas no sintetizan ergotioneína por sí mismas; los ínfimos rastros presentes en gramíneas o leguminosas provienen exclusivamente de asociaciones simbióticas rizosféricas con hongos micorrícicos del suelo.

En el universo micológico culinario, los niveles de acumulación varían de manera colosal entre géneros y especies. Los estudios analíticos de cromatografía líquida de alta eficacia acoplada a espectrometría de masas (HPLC-MS) revelan que especies del género Pleurotus (seta de ostra, seta de cardo o Pleurotus eryngii) y setas silvestres micorrícicas como el afamado Boletus edulis y el hongo maitake (Grifola frondosa) encabezan la tabla nutricional con concentraciones que oscilan entre los 500 y los 2.500 mg por kilogramo de peso seco. El champiñón común de París (Agaricus bisporus), si bien contiene cantidades biológicamente apreciables, presenta concentraciones entre 4 y 10 veces inferiores a las de sus congéneres silvestres y leñosos.

Esta disparidad responde a factores ecológicos determinantes. Los hongos silvestres micorrícicos y saprófitos se enfrentan a ciclos ambientales de estrés extremo en el suelo de los bosques boreales y caducifolios: variaciones térmicas bruscas, radiación ultravioleta en los márgenes de los claros boscosos y competencia química directa con patógenos microbianos. Para mitigar estos desafíos oxidativos, los carpóforos concentran ergotioneína en sus capas más expuestas, particularmente en la cutícula del sombrero (pileipellis) y en el estrato fértil de las láminas o poros himeniales, donde se producen las esporas vitales para la propagación de la especie.

Para un aprovechamiento gastronómico superior y funcional, es fascinante observar cómo preparaciones clásicas de hongos silvestres han intuido históricamente estas sinergias. En composiciones culinarias maestras, tales como la Sinfonía Umami de Otoño: Maitake y Boletus Edulis Confitados en Aceite de Bosque con Yema Curada y Glaseado de Cebolla Tostada, se orquestan variedades de elevadísima densidad antioxidante con un medio lipídico suave que preserva la matriz bioactiva.

Micología y Biodiversidad: Gradientes de Concentración en el Reino Fungi - imagen 1
SECCIÓN 03

La Paradoja de la Termoestabilidad: Cinética Química de la Ergotioneína al Fuego

Existe una creencia extendida y errónea en la nutrición popular que postula que cualquier forma de tratamiento térmico destruye indefectiblemente los principios bioactivos de los alimentos vegetales y fúngicos. En el caso de la L-ergotioneína, la química molecular nos ofrece una lección fascinante sobre termodinámica y resistencia conformacional. Gracias a la estabilización por resonancia del anillo imidazol-2-tiona, la ergotioneína posee un punto de fusión superior a los 260 °C y demuestra una termoestabilidad formidable que supera con creces a la del ácido ascórbico o los carotenoides comunes.

Experimentos cinéticos sometiendo extractos de Boletus edulis y Pleurotus a temperaturas de 100 °C durante periodos continuados de ebullición revelan que la degradación directa de la molécula de ergotioneína es inferior al 10-15%. Sin embargo, el verdadero talón de Aquiles culinario no es la termólisis térmica, sino la lixiviación hídrica. Siendo la ergotioneína una molécula de alta polaridad y solubilidad en medios acuosos, someter setas a un hervido tradicional en abundante agua no saturada provocará la migración neta de hasta un 60-70% del compuesto hacia el líquido de cocción por gradiente osmótico.

Si ese caldo o agua de cocción se desecha por desconocimiento, el valor funcional antioxidante del alimento sólido queda sustancialmente mermado. Por el contrario, cuando la cocción se ejecuta mediante salteado rápido en superficie caliente con un medio graso protector, o mediante asado a calor seco moderado, la rápida desnaturalización de la pared celular fúngica formada por quitina y beta-glucanos facilita la liberación del metabolito sin propiciar su fuga acuosa al entorno exterior.

La presión culinaria de vapor representa otra alternativa extraordinaria: a 105-110 °C en periodos breves (inferiores a 8 minutos), el vapor colapsa las vacuolas fúngicas donde suele quedar secuestrada parte de la ergotioneína intracelular, incrementando de facto la extractabilidad y biodisponibilidad in vitro del compuesto sin producir volúmenes de lixiviado que comprometan el rendimiento nutricional final de la porción servida.

La Paradoja de la Termoestabilidad: Cinética Química de la Ergotioneína al Fuego - imagen 1
SECCIÓN 04

Extracción y Destino: La Importancia del Medio de Cocción y el Factor Lixiviación

Para dominar la preservación de este micronutriente, el chef y el gastrónomo científico deben abordar la seta como una matriz esponjosa tridimensional compuesta principalmente de quitina, un polímero de N-acetilglucosamina de formidable rigidez estructural. Los mamíferos poseemos una producción limitada de quitinasas gástricas, lo que significa que el consumo de setas crudas no solo resulta organolépticamente deficiente, sino que bloquea la biodisponibilidad de los nutrientes confinados en las estructuras celulares internas protegidas por la quitina.

El tratamiento térmico controlado es, por tanto, una necesidad fisiológica para fracturar la arquitectura quitinosa y permitir que las enzimas digestivas accedan al citoplasma fúngico. Sin embargo, el dilema reside en gestionar con pericia la relación de fases entre solutos hidrosolubles y lípidos de cocción. Cuando se diseña una preparación como una reducción de setas picadas en finos cubos, la técnica de la clásica duxelle francesa ilustra magistralmente este principio bioquímico.

Al confitar o estofar setas finamente picadas en una emulsión mantecosa o en aceite de oliva virgen extra junto con chalotas a fuego lento, los jugos celulares que portan la ergotioneína se liberan pero permanecen retenidos y emulsionados en el propio lecho de cocción, reduciéndose paulatinamente sin derrames externos. Esta sabia concentración se aprecia de forma canónica en elaboraciones históricas de corte académico, como el Solomillo Wellington de Autor: Hojaldre Invertido, Duxelle de Setas Silvestres y Crêpe de Finas Hierbas, donde el jugo y la pulpa del hongo forman una amalgama indivisible que sella la humedad y retiene íntegros los metabolitos funcionales.

Si, por el contrario, se opta por fondos, caldos o reducciones de caza y bosque, la regla de oro consiste en aplicar la técnica de absorción total o de reducción demi-glace. Cualquier fracción de ergotioneína que abandone el tejido del hongo pasará de forma directa a nutrir el caldo, enriqueciéndolo con notas sápidas de umami generadas por el ácido glutámico libre y nucleótidos como el guanilato disódico, que actúan en una perfecta y milimétrica alianza gustativa con los péptidos azufrados.

Extracción y Destino: La Importancia del Medio de Cocción y el Factor Lixiviación - imagen 1
SECCIÓN 05

Sinergias Moleculares: Glutatión, Polifenoles del AOVE y Ergosterol (Vitamina D2)

En la naturaleza viva ningún compuesto bioactivo opera de manera aislada. La ingesta de ergotioneína despliega su mayor potencial antioxidante cuando actúa en un concierto armónico con otros cofactores celulares. En los tejidos fúngicos, la ergotioneína coexiste en una proporción simbiótica natural con el glutatión reducido (GSH). Mientras que el glutatión es sumamente lábil y susceptible de rápida depleción ante un ataque de peróxido de hidrógeno, la ergotioneína asume un papel de reserva estratégica, interceptando los radicales más agresivos y reduciendo las exigencias metabólicas sobre el ciclo del glutatión y la nicotinamida adenina dinucleótido fosfato (NADPH).

Cuando este binomio fúngico se conjuga en el plato con las moléculas bioactivas del aceite de oliva virgen extra (AOVE) —notablemente el hidroxitirosol, el oleocantal y el ácido oleico monoinsaturado—, se genera una sinergia antioxidante multifásica de asombrosa potencia biológica. Los polifenoles del aceite patrullan la interfase lipofílica de las membranas celulares, mientras que la ergotioneína protege selectivamente la fase hidrofílica acuosa y el interior mitocondrial gracias a la facilitación del transportador OCTN1.

Adicionalmente, no podemos soslayar el papel del ergosterol, un esterol fúngico precursor directo de la vitamina D2 (ergocalciferol). Cuando las setas frescas recolectadas en el bosque o cortadas antes de la cocción se exponen a una fuente de radiación ultravioleta B (luz solar directa durante 30 a 60 minutos), el ergosterol sufre una fotólisis pericíclica que multiplica de forma exponencial su contenido en vitamina D2 activa, transformando la porción culinaria en una auténtica joya inmunomoduladora y metabólica.

El consumo simultáneo de una matriz lipídica noble no solo protege térmicamente la fracción proteica de las setas durante un salteado breve, sino que optimiza de inmediato la solubilización micelar y la absorción enteral de la vitamina D2 y de los carotenoides acompañantes en el tracto duodenal, demostrando una vez más que la culinaria tradicional bien fundamentada es pura farmacología nutricional aplicada.

Sinergias Moleculares: Glutatión, Polifenoles del AOVE y Ergosterol (Vitamina D2) - imagen 1
SECCIÓN 06

Farmacocinética Celular: Tránsito Intestinal, Absorción y Destino Mitocondrial

La trayectoria de la ergotioneína a través de la fisiología humana es un modelo de selectividad biológica. Una vez ingeridas y deglutidas las setas procesadas térmicamente, los complejos de ergotioneína atraviesan el entorno ácido gástrico sin sufrir hidrólisis apreciable, dado que la molécula resiste pHs extremadamente bajos gracias a su naturaleza betaínica dipolar.

Al arribar al duodeno y al yeyuno proximal, la ergotioneína es captada de forma saturable por los transportadores OCTN1 localizados en la membrana en cepillo apical de los enterocitos. Los estudios farmacocinéticos en seres humanos demuestran que la absorción enteral de la ergotioneína es sumamente eficiente y rápida, registrándose incrementos plasmáticos medibles a las pocas horas de la ingesta de una comida rica en setas silvestres o de cultivo.

A diferencia de otros polifenoles que se conjugan de forma acelerada mediante glucuronidación o sulfatación en el hígado y se excretan en cuestión de horas por vía biliar o renal, la ergotioneína posee una vida media biológica extraordinariamente prolongada en el cuerpo humano, estimada en más de 30 días. El riñón, a través del mismo transportador OCTN1 expresado en las células tubulares proximales, filtra y reabsorbe activamente la ergotioneína del filtrado glomerular para devolverla a la circulación sanguínea, evitando con rigor su pérdida urinaria salvo que se alcancen concentraciones plasmáticas de saturación suprafisiológicas.

Una vez distribuida en el torrente circulatorio, la molécula es captada prioritariamente por los tejidos diana sometidos a mayores cargas de inflamación o estrés metabólico basal: el cerebro (superando la barrera hematoencefálica), el hígado, el miocardio, los eritrocitos y el cristalino ocular. Este secuestro activo y retención prolongada explican por qué la ingesta habitual y no esporádica de setas silvestres en la dieta semanal puede generar un cambio sostenido y acumulativo en el estado antioxidante sistémico de un individuo.

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SECCIÓN 07

La Guía del Chef Científico: Protocolos de Salteado, Deshidratación, Confitado y Escaldado

Llevar estos principios de laboratorio al fuego exige el dominio de protocolos térmicos precisos. En primer lugar, abordemos la técnica del salteado a alta temperatura y corta duración. Para variedades carnosas como Boletus edulis o Pleurotus ostreatus, la sartén (preferentemente de hierro colado o acero al carbono con gran masa térmica) debe alcanzar una temperatura superficial de 175-185 °C antes de incorporar el hongo. Las setas deben cortarse en láminas de un grosor no inferior a 5 mm para evitar la desecación celular fulminante.

Al añadir una fina película de AOVE, el contacto con el metal caliente desnaturaliza velozmente la pared de quitina, sella la cutícula exterior caramelizando ligeramente los aminoácidos y azúcares por reacciones de Maillard superficiales y retiene en el núcleo celular la mayor fracción de ergotioneína y agua intersticial. Este proceso no debe extenderse más allá de 3 a 4 minutos por tanda, evitando aglomerar el recipiente para impedir que la temperatura descienda y la seta comience a cocerse en su propio jugo lixiviado.

La deshidratación a baja temperatura (deshidratador de aire forzado a 40-45 °C) representa una técnica insuperable de conservación. Lejos de deteriorar la ergotioneína, la evaporación controlada del agua concentra la molécula por unidad de peso seco de forma prodigiosa. Cuando las setas deshidratadas se rehidratan posteriormente para elaborar un risotto o un fondo, es mandatorio utilizar el mínimo volumen de líquido tibio (agua filtrada o vino blanco) e integrar religiosamente todo ese caldo de rehidratación en la preparación final, pues en él se habrá solubilizado una fracción significativa del antioxidante.

Por último, el confitado lento en grasa pura. Sumergir boletus o níscalos (Lactarius deliciosus) en AOVE a una temperatura constante de 75-80 °C durante 45 minutos proporciona un medio puramente hidrofóbico donde la ergotioneína —al ser hidrosoluble e insoluble en lípidos puros— queda atrapada en el interior de la matriz fúngica, mientras los aromas volátiles liposolubles se transfieren al aceite. El resultado es un bocado de untuosidad inigualable, textura tierna y un contenido antioxidante mitocondrial protegido con rigor milimétrico.

Nutrición & Bienestar

Pautas Nutricionales & Recomendaciones Dietéticas

1

Potenciación de absorción y retención de jugos: Saltear siempre a alta temperatura en tandas pequeñas para evitar que la seta pierda su agua celular enriquecida con ergotioneína por exudación masiva.

2

Aprovechamiento integral del agua de rehidratación: Cuando emplees setas silvestres deshidratadas, nunca descartes el líquido de hidratación; fíltralo con un colador de malla fina e incorpóralo en caldos, arroces o salsas reducidas.

3

Bioactivación de Vitamina D2 al sol: Coloca las setas silvestres con las láminas hacia arriba expuestas a la luz solar directa durante 30-45 minutos antes de cocinarlas para catalizar la conversión fotoquímica del ergosterol en vitamina D2 activa.

4

Sinergia antioxidante en sartén: Combina siempre las setas con un AOVE rico en polifenoles (variedades como Picual o Cornicabra) y un toque de allium (ajo o chalota), cuyos compuestos tiólicos complementan la acción del transportador OCTN1 a nivel vascular.

Claves & Curiosidades

Preguntas y Respuestas Frecuentes (10 Claves)

Respuestas a las preguntas y aspectos técnicos más consultados sobre esta investigación gastronómica.

La ergotioneína es un derivado azufrado de la histidina biosintetizado principalmente por hongos y actinobacterias. Se denomina la 'vitamina de la longevidad' (concepto acuñado por el bioquímico Bruce Ames) porque, aunque su deficiencia inmediata no causa la muerte, su presencia continuada en el organismo protege el ADN mitocondrial y los tejidos vitales frente al estrés oxidativo crónico, reduciendo significativamente el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares y el envejecimiento celular prematuro.

El transportador OCTN1 (codificado por el gen SLC22A4) es una proteína transmembrana altamente selectiva conservada a lo largo de millones de años de evolución. Su existencia demuestra que la ergotioneína desempeña un papel fisiológico fundamental en los mamíferos, captándola activamente desde el intestino y transportándola preferentemente a órganos con elevado metabolismo oxidativo, como el cerebro, el corazón, el hígado y las células inmunitarias.

No. Si bien el champiñón blanco común de París (Agaricus bisporus) contiene ergotioneína en cantidades apreciables para la dieta occidental, las setas silvestres micorrícicas como el Boletus edulis y especies leñosas como Pleurotus ostreatus (seta de ostra), Pleurotus eryngii (seta de cardo) y Grifola frondosa (maitake) pueden contener entre cuatro y hasta diez veces más concentración de este bioactivo por gramo de peso seco.

A diferencia de la vitamina C o los folatos, la ergotioneína es sorprendentemente termoestable gracias a su conformación de tionona, soportando temperaturas de hasta 180-200 °C en cocciones cortas sin una degradación molecular sustancial. El principal factor de pérdida no es la degradación térmica directa, sino la lixiviación o migración acuosa al hervir las setas en agua que posteriormente se desecha.

Rotundamente no. Las paredes celulares de los hongos están compuestas por una matriz densa de quitina que el sistema digestivo humano no puede digerir con facilidad. Cocinar las setas con calor controlado rompe esta barrera estructural, liberando la ergotioneína, el ergosterol y los beta-glucanos atrapados en el interior citoplasmático y haciéndolos plenamente biodisponibles.

El salteado rápido en sartén de hierro bien precalentada con una fina película de aceite de oliva virgen extra (3-4 minutos), el asado en horno seco a 170-180 °C o la cocción en preparaciones donde el líquido de exudación se reduzca y consuma por completo (como una duxelle, un risotto o un estofado concentrado).

Sí, de forma excepcional. El secado a temperaturas moderadas (inferiores a 45 °C) elimina el agua libre y estabiliza la molécula frente a reacciones enzimáticas de degradación. La ergotioneína concentrada en setas deshidratadas se preserva de forma casi intacta durante años si se almacenan herméticamente en un lugar fresco, seco y al resguardo de la luz solar directa.

Actúan en estrecha sinergia celular. Mientras el glutatión actúa como la primera línea de choque celular pero se agota rápidamente durante el estrés metabólico severo, la ergotioneína actúa como un escudo de respaldo que no se agota con tanta facilidad ni cataliza reacciones de autooxidación con metales, manteniendo activo y estable el pool de glutatión endógeno.

Tiene una vida media biológica excepcionalmente larga, calculada en aproximadamente 30 días o más. Esto se debe a que las células epiteliales de los túbulos renales expresan también el transportador OCTN1, que reabsorbe activamente la ergotioneína filtrada por el glomérulo y la devuelve al torrente sanguíneo en lugar de excretarla en la orina.

El transportador OCTN1 facilita que la ergotioneína cruce la barrera hematoencefálica y se concentre en las neuronas y astrocitos. Diversos estudios epidemiológicos y ensayos celulares han constatado que niveles plasmáticos elevados de ergotioneína se asocian a un menor deterioro cognitivo leve y menor tasa de neuroinflamación en la población anciana, protegiendo las sinapsis neuronales del estrés oxidativo mitocondrial.

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