Massimo Bottura

«El Poeta de la Cocina Italiana»

1962 – Presente
Italiano
3 Estrellas Michelin

“La tradición es el resultado de experimentos exitosos. Debemos mirar el pasado de forma crítica, no nostálgica, para proyectar el futuro.”

— Massimo Bottura
24 min de lectura
2026-11-02
Retrato de Massimo Bottura
Massimo BotturaRetrato Editorial
Tríptico de Síntesis Enciclopédica

Los Tres Pilares de su Legado

Historia Personal & Orígenes

Massimo Bottura nació el 30 de septiembre de 1962 en Módena, en el corazón gastronómico de la Emilia-Romaña. Creció en un hogar bullicioso con cuatro hermanos, donde la cocina familiar era el epicentro de la vida cotidiana. Su temprano refugio bajo la mesa de madera mientras su abuela Ancella amasaba pasta fresca forjó su devoción por los aromas del caldo de capón y las láminas traslúcidas de tortellini.

Aunque su padre deseaba que siguiera una prestigiosa carrera en leyes, la irresistible llamada de los fogones y el pulso vibrante del terruño emiliano triunfaron sobre los códigos jurídicos. En 1986, con solo veinticuatro años, abandonó los estudios universitarios para adquirir una trattoria de carretera a las afueras de Módena, sellando un compromiso existencial con la investigación de las raíces gustativas italianas.

Trayectoria & Consagración

El viaje profesional de Bottura despegó en Trattoria del Campazzo, donde aprendió los secretos de la cocina regional de la mano de Lidia Cristoni, su primera gran mentora. Sin embargo, su horizonte se expandió radicalmente al formarse en Montecarlo junto a Alain Ducasse en Le Louis XV y, posteriormente, durante el revelador verano de 2000 en elBulli bajo el influjo transformador de Ferran Adrià, absorbiendo rigor técnico y libertad creadora.

En 1995 fundó Osteria Francescana en el centro histórico de Módena, desafiando el inmovilismo de la culinaria transalpina. Pese a una inicial incomprensión popular que casi lo llevó a la quiebra, la crítica iluminada respaldó su audaz reinterpretación conceptual. El restaurante conquistó tres estrellas Michelin y alcanzó dos veces la cúspide planetaria en The World's 50 Best Restaurants.

Legado & Trascendencia Mundial

El impacto de Massimo Bottura en la gastronomía universal trasciende el plato para situarse en la intersección entre arte contemporáneo, filosofía y responsabilidad social. Su método deconstruye la memoria colectiva mediante el concepto de 'tradición en evolución', liberando a la cocina italiana de la rigidez folclórica sin perder jamás su alma ni la pureza del producto originario.

Paralelamente, a través de su iniciativa global Food for Soul y la red de comedores sociales Refettorio, Bottura revolucionó el concepto de sostenibilidad combatiendo el desperdicio alimentario con dignidad estética y calidez comunitaria. Su legado demuestra que la alta cocina puede constituir un motor ético capaz de nutrir tanto el intelecto como el espíritu humano.

Linaje de Brigada & Transmisión del Saber

Árbol Genealógico Culinario

Maestros Formadores → Discípulos Consagrados

Maestros & Mentores Formadores

Lidia Cristoni

Matriarca y cocinera tradicional en Trattoria del Campazzo

Mentor
Alain Ducasse

Gran maestro de la cocina clásica francesa en Le Louis XV

Mentor
Ferran Adrià
Ferran Adrià

Visionario de la vanguardia tecnoemocional en elBulli

MentorVer tratado →
Georges Cogny

Chef francés clásico radicado en los Apeninos placentinos

Mentor

Discípulos & Brigada Formada

Jessica Rosval

Jefa de cocina de Casa Maria Luigia y Al Gatto Verde

Discípulo
Takahiko Kondo

Sous chef histórico y cotitular de Gucci Osteria Florencia

Discípulo
Bernardo Paladini

Chef ejecutivo de Torno Subito Dubái y Miami

Discípulo
Karime López

Chef ejecutiva de Gucci Osteria Florencia (primera mexicana con estrella Michelin)

Discípulo
CAPÍTULO 01 DE 07

Capítulo 1: El Refugio Bajo la Mesa y el Alma Emiliana

Capítulo 1: El Refugio Bajo la Mesa y el Alma Emiliana

La forja sensorial de Massimo Bottura se remonta a los aromas que saturaban la cocina de su hogar en Módena durante la década de 1960. En el seno de una familia numerosa de cinco hermanos varones, el joven Massimo encontró su santuario particular justo debajo de la sólida mesa de madera donde su abuela Ancella y su madre Luisa pasaban las mañanas estirando láminas de masa al huevo con largos rodillos de madera de haya. Aquel suelo de baldosas rojas era el observatorio privilegiado desde el cual el futuro chef contemplaba el rito meticuloso de la pasta fresca, mientras capturaba con la yema de los dedos los retales de masa cruda y el relleno de carne que caían accidentalmente del tablero de trabajo.

La provincia de Módena no es un escenario geográfico casual; es la cuna de algunos de los prodigios gastronómicos más venerados del mundo. Rodeado por los secaderos monumentales de Parmigiano Reggiano, las bodegas familiares donde el aceto balsámico tradicional madura lentamente a lo largo de décadas en baterías de toneles de maderas nobles, y las campiñas donde el ganado porcino alimenta una tradición charcutera milenaria, Bottura absorbió por ósmosis los fundamentos de un terruño bendecido. Aquellos sabores primigenios —la acidez sutil de una uva Trebbiano fermentada, la salinidad cristalina del queso madurado y la untuosidad reconfortante de un caldo de capón caliente— quedaron impresos para siempre en su memoria celular como el canon supremo de la autenticidad.

A pesar de esta innegable fascinación visceral por la despensa emiliana, el destino trazado inicialmente para Massimo por las expectativas familiares apuntaba hacia las leyes. Matriculado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Módena por insistencia de su padre, un respetado comerciante de combustible, Bottura sentía que los textos jurídicos asfixiaban su creatividad indómita. Una tarde luminosa de 1986, tras recibir la noticia de que una modesta trattoria al borde de la carretera en Campazzo di Nonantola estaba en venta, tomó la decisión irrevocable que cambiaría el rumbo de su vida: cerró sus libros de jurisprudencia y, con el corazón acelerado, compró el local para entregarse por entero al fuego.

CAPÍTULO 02 DE 07

Capítulo 2: Campazzo y los Años de Aprendizaje Clásico

Capítulo 2: Campazzo y los Años de Aprendizaje Clásico

La Trattoria del Campazzo se convirtió en el laboratorio fundacional del joven autodidacta. En aquel establecimiento rústico, Bottura comprendió de inmediato que el entusiasmo y la pasión necesitaban complementarse con una disciplina técnica implacable. Fue allí donde el destino puso en su camino a Lidia Cristoni, una cocinera rural de manos curtidas que representaba la quintaesencia de la rezdora emiliana: la guardiana doméstica del saber culinario ancestral. Lidia asumió la tutela del inexperto restaurador, enseñándole desde el amasado perfecto del hojaldre de harina y huevo hasta la cadencia exacta para remover un sofrito lento sin quemar la cebolla.

Durante aquellos primeros años, Bottura alternó el servicio rústico con incursiones hacia la alta técnica. La visita fortuita a la trattoria del afamado chef francés Georges Cogny, afincado en las colinas de Piacenza, abrió una nueva ventana conceptual en su mente. Cogny, un maestro de la escuela clásica gala, introdujo a Massimo en los rigores de la gran cocina francesa: el desglasado metódico, el filtrado cristalino de consomés y la arquitectura sutil de las salsas emulsionadas. Esta dualidad —la visceralidad terrenal de la tradición emiliana tutelada por Lidia y la precisión milimétrica del clasicismo galo enseñada por Cogny— cimentó la base sobre la que se alzaría su estilo futuro.

La reputación de Campazzo comenzó a llamar la atención más allá de las fronteras comarcales. En 1992, Alain Ducasse, ya consagrado como el monarca de la alta gastronomía en Le Louis XV de Montecarlo, acudió a almorzar a la modesta trattoria tras escuchar rumores sobre un cocinero joven de intuición brillante. Seducido por la pureza de sus pastas y la franqueza de sus caldos, Ducasse invitó formalmente a Bottura a incorporarse a su brigada monegasca durante seis meses. Aquella pasantía en el palacio culinario del Hôtel de Paris fue una conmoción profesional: Massimo presenció la organización cuasi militar de una brigada legendaria, la reverencia absoluta por la frescura del producto y la búsqueda obsesiva de la perfección estética.

CAPÍTULO 03 DE 07

Capítulo 3: 1995 y la Fundación de Osteria Francescana

Capítulo 3: 1995 y la Fundación de Osteria Francescana

Tras culminar su aprendizaje en Montecarlo y vender la trattoria rural, Bottura sintió que había llegado el momento de regresar al núcleo urbano de su ciudad natal. El 19 de marzo de 1995, en el callejón adoquinado de Via Stella, en pleno centro histórico de Módena, abrió sus puertas Osteria Francescana. El local, que en siglos anteriores había funcionado como una taberna donde los cocheros bebían vino áspero y jugaban a las cartas, fue concebido por Massimo no como un restaurante de lujo convencional, sino como un manifiesto estético donde convergerían sus dos grandes pasiones: la gastronomía y el arte contemporáneo internacional.

El encuentro vital con Lara Gilmore, una joven neoyorquina licenciada en historia del arte que trabajaba en el sector editorial y cultural, resultó decisivo para la maduración intelectual del proyecto. Gilmore, quien más tarde se convertiría en su esposa y socia estratégica, introdujo a Bottura en el universo del arte conceptual, el pop art y el minimalismo. Juntos comenzaron a vestir las paredes desnudas de Osteria Francescana con piezas provocadoras de artistas como Maurizio Cattelan, Mario Schifano y Joseph Beuys. Massimo comprendió que el arte visual contemporáneo compartía un paralelismo exacto con la cocina que él anhelaba forjar: una invitación a desafiar las convenciones y formular preguntas incómodas.

No obstante, el choque con la sociedad local fue demoledor. Los comensales modeneses acudían a Osteria Francescana esperando encontrar bandejas rebosantes de gnocco fritto, montañas de tagliatelle al ragú y zampone tradicional. En su lugar, Bottura les ofrecía raciones minuciosas, salsas aligeradas donde la mantequilla daba paso a emulsiones etéreas y conceptos que cuestionaban las certezas transmitidas durante generaciones. El restaurante fue tildado de sacrílego por los guardianes de las recetas familiares; las mesas permanecían vacías noche tras noche, las deudas bancarias amenazaban con cerrar el negocio y el chef se enfrentó a un aislamiento social que puso a prueba su entereza psicológica.

CAPÍTULO 04 DE 07

Capítulo 4: El Verano en elBulli y el Rayo de la Revelación

Capítulo 4: El Verano en elBulli y el Rayo de la Revelación

En el año 2000, sumido en una profunda encrucijada existencial y profesional, Bottura recibió una llamada que definiría para siempre su horizonte culinario. A través del influyente crítico gastronómico español Rafael García Santos, el chef modenés consiguió una estancia formativa durante el verano en elBulli de Cala Montjoi, el templo catalán donde Ferran Adrià y Juli Soler estaban dinamitando los cimientos de la gastronomía mundial. Dejar atrás temporalmente la hostilidad de Módena para sumergirse en la cala gerundense supuso una catarsis intelectual que liberó a Bottura de cualquier atadura convencional residual.

En Cala Montjoi, Bottura no aprendió meramente recetas o trucos químicos; asimiló una metodología de pensamiento radical. Observar a Ferran Adrià descomponer un alimento en sus propiedades moleculares primarias, aplicar técnicas como la esferificación o el sifonado criogénico y, por encima de todo, otorgar a la libertad creativa un valor supremo, le proporcionó las herramientas exactas que necesitaba para culminar su propia revolución. Comprendió que la técnica no debía ser una exhibición de virtuosismo vacío, sino un puente invisible destinado a amplificar la emoción y la memoria del comensal.

Regresó a Módena investido de una claridad inquebrantable: no pretendía emular la vanguardia española en suelo italiano, sino emplear esa misma libertad analítica para rescatar y enaltecer el patrimonio emiliano. Pocos meses después de su retorno, una avería providencial en la autopista provocó que Edoardo Raspelli, el crítico gastronómico más influyente y temido de Italia, realizara una parada fortuita para almorzar en Osteria Francescana. Deslumbrado por la genialidad de las elaboraciones, Raspelli publicó una crítica entusiasta que catapultó el restaurante al plano nacional de la noche a la mañana. La primera estrella Michelin llegó en 2002, marcando el inicio de una ascensión imparable hacia el reconocimiento universal.

CAPÍTULO 05 DE 07

Capítulo 5: El Postulado Teórico de la Tradición en Evolución

Capítulo 5: El Postulado Teórico de la Tradición en Evolución

El corpus filosófico que distingue a Massimo Bottura de sus coetáneos se sintetiza en su célebre aforismo: 'Tradición en evolución'. Para el maestro emiliano, la nostalgia paralizante es el enemigo más mortífero de la alta cocina, pues perpetúa recetas petrificadas que ignoran los avances técnicos, las demandas dietéticas de la vida contemporánea y la evolución misma del paladar humano. Bottura sostiene que lo que hoy veneramos como tradición intocable no fue más que la innovación exitosa de un cocinero audaz del pasado que se atrevió a alterar una fórmula previa.

Su proceso creativo opera mediante un riguroso desmontaje conceptual del recuerdo sensorial. En lugar de reproducir servilmente la receta materna, Bottura identifica cuál es la emoción precisa que el plato suscita —la calidez de un caldo en invierno, la disputa infantil por la corteza crujiente de una lasaña, la sorpresa ácida de una fruta estival— y emplea las técnicas más avanzadas para depurar el sabor, eliminando grasas superfluas, cocciones excesivas y texturas pesadas. El resultado final no se parece visualmente al plato doméstico originario, pero al introducirse en la boca detona instantáneamente en el cerebro del comensal la misma conexión emotiva arquetípica, multiplicada por una pureza gustativa sin precedentes.

Este ejercicio intelectual exige un conocimiento enciclopédico de las materias primas y los procesos fisicoquímicos. En obras maestras como 'Las Cinco Edades del Parmigiano Reggiano', Bottura prescinde deliberadamente de cualquier elemento externo para consagrarse a un único producto fetiche. Mediante caldos filtrados a temperaturas controladas, deshidrataciones lentas y emulsionantes naturales, logra que un comensal experimente el transcurso del tiempo microbiológico a través de cinco temperaturas y densidades radicalmente diversas, consolidando un discurso gastronómico que roza la abstracción metafísica.

CAPÍTULO 06 DE 07

Capítulo 6: La Consagración en el Olimpo y la Conquista del Mundo

Capítulo 6: La Consagración en el Olimpo y la Conquista del Mundo

La década comprendida entre 2006 y 2016 atestiguó la transformación de Osteria Francescana de restaurante de culto a referente absoluto de la cultura global. Tras adjudicarse la segunda estrella Michelin en 2006, la Guía Roja otorgó a Bottura la codiciada tercera estrella en su edición de 2011, rubricando el ingreso del establecimiento en el sanctasanctórum de la culinaria mundial. La crítica especializada internacional comenzó a peregrinar a Módena de manera ininterrumpida, atraída por un menú que desafiaba los sentidos y narraba historias complejas a través de cada bocado.

El impacto planetario alcanzó su punto álgido en la gala de The World's 50 Best Restaurants celebrada en Nueva York en 2016, cuando Osteria Francescana fue proclamada oficialmente como el Mejor Restaurante del Mundo (Puesto #1). Era la primera vez en la historia del certamen que un establecimiento radicado en Italia lideraba la clasificación, quebrando la prolongada hegemonía de las cocinas española, británica y nórdica. Lejos de ser un logro efímero, Bottura revalidó este liderazgo supremo en 2018 en Bilbao, ingresando definitivamente en el distinguido grupo de honor Best of the Best.

A pesar del asedio mediático y las ofertas millonarias para replicar su buque insignia en las principales capitales financieras del planeta, Bottura mantuvo la integridad del templo de Via Stella intacta, limitando su sala a un número reducidísimo de doce mesas por servicio. En lugar de franquiciar la Osteria, canalizó su creatividad expansiva a través de proyectos singulares: Casa Maria Luigia, una exquisita posada campestre en las afueras de Módena que alberga sus obras de arte y platos de antología; y colaboraciones seleccionadas de autor con firmas históricas como Gucci en Florencia, Tokio y Los Ángeles, dirigidas con brillantez por sus jóvenes pupilos.

CAPÍTULO 07 DE 07

Capítulo 7: Ética, Humanismo y la Revolución de Food for Soul

En 2015, con motivo de la Exposición Universal de Milán cuyo lema versaba sobre alimentar el planeta, Massimo Bottura dio un paso que redefiniría para siempre el papel del cocinero en la sociedad civil. Horrorizado por las estadísticas que revelaban que un tercio de la producción mundial de alimentos termina en la basura mientras millones de seres humanos padecen hambre y malnutrición, concibió el primer Refettorio Ambrosiano en un teatro abandonado del barrio marginal de Greco en Milán. Convocó a arquitectos de renombre, diseñadores y a los mejores chefs del mundo para cocinar menús gourmet a partir de excedentes descartados por los pabellones de la Expo, destinados a personas en situación de extrema vulnerabilidad.

Aquella experiencia piloto dio origen a Food for Soul, una organización sin ánimo de lucro fundada por Massimo y Lara Gilmore. La premisa fundamental de los Refettorios difiere radicalmente de un comedor de beneficencia convencional: no se trata únicamente de saciar el hambre biológica, sino de restaurar la dignidad humana a través del arte, la belleza arquitectónica y un servicio de sala impregnado de calidez y respeto. Los comensales son recibidos en mesas elegantes con vajilla cuidada, atendidos por voluntarios de la comunidad local y nutridos con platos de altísimo valor organoléptico elaborados íntegramente con ingredientes sobrantes de supermercados y mercados centrales.

La iniciativa se expandió velozmente a metrópolis como Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos de 2016, Londres, París, Ginebra, Mérida, Nueva York y San Francisco. Por este descomunal compromiso con la sostenibilidad ambiental y la justicia social, las Naciones Unidas designaron a Bottura como Embajador de Buena Voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y la Guía Michelin le otorgó su prestigiosa Estrella Verde. El legado de Massimo Bottura demuestra que el pináculo de la vanguardia culinaria no reside en el ego del creador, sino en su capacidad transformadora para sanar el tejido social y preservar el futuro del planeta.

Cartografía Culinaria de Alta Fidelidad

Templos & Santuarios de Massimo Bottura

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Sedes Documentadas (3)Selecciona para centrar
44°38'44"N • 10°55'25"E

Osteria Francescana

44.64580, 10.92380

Cómo llegar
Osteria Francescana★3

Templo mundial de la alta cocina conceptual donde convergen el arte contemporáneo, la memoria gustativa emiliana y una técnica vanguardista sin fisuras.

Obras Maestras del Recetario

Platos Icónicos & Creaciones Revolucionarias

Las elaboraciones que marcaron un antes y un después en la gastronomía universal.

Año 1995Osteria Francescana

Le cinque stagionature del Parmigiano Reggiano in diverse consistenze e temperature

Técnica: Emulsión térmica, deshidratación al vacío, microfiltración de caldos proteicos y sifonado criogénico.

Un estudio monográfico y monocromático del Parmigiano Reggiano en cinco texturas y edades: demi-soufflé de 24 meses, salsa tibia de 30 meses, espuma fría de 36 meses, galleta crujiente de 40 meses y vapor aromatizado de 50 meses.

Impacto Culinario

Demostró que un único ingrediente artesanal del terruño puede articular un plato maestro sin adición de sales ni artificios cárnicos.

Año 2012Osteria Francescana

Oops! Mi è caduta la crostata al limone

Técnica: Emulsión de crema de limón con bergamota, fragmentación de sablé quebrada y reducción balsámica vegetal.

Un postre nacido de un tropiezo accidental en la partida dulce: una tarta de limón deconstruida y rota artísticamente sobre el plato, complementada con toques salados de alcaparras, aceite de oliva y orégano.

Impacto Culinario

Elevó el error humano y la imperfección a la categoría de belleza artística consciente en la alta cocina.

Año 2008Osteria Francescana

La parte croccante di una lasagna

Técnica: Cocción al vacío del ragú durante 36 horas, pasta deshidratada y posteriormente frita a alta temperatura, espuma etérea de nuez moscada.

La síntesis emocional de la lasaña dominical reducida a su bocado más codiciado: la esquina crujiente y tostada que sobresale de la fuente del horno, reposando sobre una suave salsa bechamel y un ragú ultraconcentrado.

Impacto Culinario

Transformó la nostalgia infantil en una obra de síntesis conceptual de alta precisión molecular.

Palmarés de Excelencia

Premios & Reconocimientos Históricos

2002Guía Michelin Italia

Primera Estrella Michelin

Reconocimiento a la refundación contemporánea de Osteria Francescana

2006Guía Michelin Italia

Segunda Estrella Michelin

Consolidación de su discurso conceptual e innovador

2011Guía Michelin Italia

Tercera Estrella Michelin

Entrada en el olimpo gastronómico mundial con la máxima distinción

2016The World's 50 Best Restaurants

Mejor Restaurante del Mundo (Puesto #1)

Primera vez en la historia que un restaurante italiano encabeza el ranking mundial

2018The World's 50 Best Restaurants

Mejor Restaurante del Mundo (Puesto #1)

Revalidación histórica del liderazgo culinario global

2020Guía Michelin Italia

Estrella Verde Michelin

Por su compromiso ejemplar con la sostenibilidad y la lucha contra el desperdicio

Rigor Biográfico & Dudas Históricas

Preguntas Frecuentes sobre Massimo Bottura

Respuestas canónicas sobre su trayectoria, aportaciones técnicas y restaurantes.

Su principal revolución consiste en haber formulado el concepto de 'tradición en evolución', demostrando que la cocina tradicional no debe considerarse un museo intocable, sino una estructura viva susceptible de ser analizada críticamente y recreada mediante la vanguardia conceptual sin perder su alma identitaria.

Porque Módena es una de las capitales más conservadoras de la tradición culinaria italiana. Cuando Bottura abrió Osteria Francescana y deconstruyó los tortellini, el ragú y las salsas clásicas, la sociedad local consideró sus platos una traición a las recetas familiares de las abuelas, sufriendo rechazo popular durante años.

Es una composición monocromática que utiliza exclusivamente queso Parmigiano Reggiano de cinco maduraciones distintas (24, 30, 36, 40 y 50 meses) y agua mineral o caldos proteicos, generando cinco texturas termorreguladas: un soufflé tibio, una salsa untuosa, una espuma fría, un crujiente deshidratado y un vapor aromático.

Nació de un accidente real en la cocina cuando el sous chef Takahiko Kondo dejó caer la última tarta de limón de un servicio sobre la mesa de trabajo. En vez de tirarla y enfurecerse, Bottura vio en la rotura una composición artística sublime de belleza imperfecta, decidiendo emplatarla rota con notas saladas de alcaparras y bergamota.

Es una organización cultural y social sin ánimo de lucro fundada en 2015 que crea comedores comunitarios llamados 'Refettorios' en todo el mundo. Su meta es luchar contra el desperdicio alimentario recuperando excedentes de comida y alimentar a colectivos vulnerables en espacios de gran dignidad estética.

Osteria Francescana ostenta 3 estrellas Michelin de manera ininterrumpida desde 2011, además de una Estrella Verde por su sostenibilidad. Adicionalmente, proyectos coordinados bajo su sello, como Gucci Osteria en Florencia, cuentan con sus propias estrellas de la Guía Roja.

El verano del año 2000 en elBulli representó la catarsis creativa definitiva de Bottura. De Adrià aprendió la libertad absoluta del pensamiento creativo, el cuestionamiento de las jerarquías de ingredientes y la técnica al servicio de la emoción pura, permitiéndole consolidar su voz de autor.

El arte moderno actúa como motor conceptual directo. Cada plato surge con frecuencia de reflexiones estimuladas por obras de artistas como Joseph Beuys, Ai Weiwei o Damien Hirst, abordando la comida como un lenguaje de comunicación estética y filosófica más allá de la mera nutrición.

Es una casa de campo del siglo XVIII a las afueras de Módena reconvertida en residencia boutique por Massimo y Lara Gilmore. En su restaurante Francescana at Maria Luigia se sirve un menú irrepetible compuesto por los platos históricos más legendarios de los más de 25 años de Osteria Francescana.

Debido a una modificación reglamentaria de 2019 de The World's 50 Best, todos los restaurantes que han alcanzado el puesto número 1 (como Francescana, El Celler de Can Roca o Noma) pasan de forma honorífica al programa permanente 'Best of the Best', dejando de ser votados en la lista regular.

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